A estivar

Es más popular y conocida la hibernación (ya hablaremos de ella y sus parientes en otra ocasión), pero algunos animales, al llegar las épocas más calurosas o en periodos de sequía, necesitan estivar. Los caracoles, ya han desaparecido los puestos por cierto, recurren a este mecanismo y buscan lugares, bajo hojas o musgo u otros sitios frescos, donde conservar la humedad y no secarse totalmente; además cierran su concha con un opérculo (epifragma), que posiblemente hayas podido observar alguna vez.

Este proceso no es exclusivo de este grupo de animales, incluso hay evidencias de ello en algunos dinosaurios. También lo llevan a cabo ranas y sapos o las tortugas terrestres.  Por último, se ha observado en tiempos recientes que también pueden entrar en estivación los blogs, “rara especie” que abunda en distintos tipos de redes.

Besos. Hasta pronto.

Salamandras en movimiento

Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) han desarrollado un nuevo robot, similar a una salamandra, que incorpora un sistema control que imita la espina dorsal del anfibio y que le permite caminar y nadar de forma similar a como lo hace el animal.

El robot podría ayudar a conocer cómo evolucionó la capacidad de caminar en los animales cuando pasaron a moverse sobre la tierra, hace millones de años, ya que se cree que la salamandra, cuyo modo de andar y nadar son muy diferentes entre sí, se asemeja a los primeros vertebrados que vivían en tierra.

Se ha desarrollado un modelo teórico para mostrar cómo el circuito neural de un pez, similar a la lamprea, podría ser modificado hasta conseguir que se moviera como un animal similar a la salamandra. Esto también permitiría al anfibio cambiar entre la forma de caminar y nadar. Para validar el modelo, los autores construyeron un robot similar a una salamandra que podía cambiar entre el modo natación, el de gateo serpenteante y el de caminar. El robot tiene un modelo de espina dorsal incorporado que recibe señales simples de control, enviadas desde un ordenador por un sistema que no requiere cables, que modula la velocidad, la dirección y el modo de moverse, de forma similar a las señales que proceden de los centros neurales en los vertebrados animales.

El animal mecánico está formado por un modelo de espina dorsal que recibe señales simples que son enviadas desde un ordenador a través de un sistema que no necesita cables. Desde el ordenador se controla la velocidad, la dirección y el modo de movimiento de la misma forma que harían los centros neurológicos de las salamandras. El robot enseña como los animales nadadores pueden ser andadores.

(Fuente: El País)